Vigente ya esta ley de eficiencia hace pocos meses, la Justicia en Galicia atraviesa una etapa de transformación mientras mantiene un elevado número de asuntos pendientes, reflejo de una sobrecarga que afecta a ciudadanos y empresas. El sistema busca modernizarse mediante cambios organizativos y mayor digitalización, con la intención de ganar eficacia y rapidez en la resolución de los casos.
Jueces, Colegios de abogados y de procuradoras, así como el Director xeral de Xustiza de la Xunta de Galicia, ven dificultades en la implantación de esta ley de eficiencia que de momento está generando graves problemas de organización y está produciendo desajustes y retrasos en el funcionamiento diario de los juzgados. A ello se suman problemas estructurales como la falta de medios y personal, que dificultan reducir el atasco acumulado.
No obstante diversos colectivos profesionales y funcionariales coinciden en que la reforma era necesaria y de que a la larga puede ser una oportunidad para conseguir una justicia más eficiente cuando su implantación se consolide. El ministro de justicia califica esta nueva estructura organizativa como la mayor transformación de la justicia en décadas, un cambio de modelo para la justicia del siglo XXI. El presidente de la Audiencia de Pontevedra habla de un modelo rupturista con el vigente que va a necesitar un tiempo prudencial para analizar si mejora o empeora el existente.
En conjunto, se trata de un proceso necesario pero complejo, en el que la posible mejora a largo plazo convive con dificultades a corto plazo que siguen condicionando la agilidad del sistema judicial.